viernes, 3 de junio de 2011

1. Caray, ando de chillón y ni siquiera puedo beber, un órgano en mi cuerpo me duele nomás de estirarme. Lo que me sacó lágrimas es este poema que viene en elogio a la sombra, obvio: Borges. Se llama "las cosas".


El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.


Les recomiendo que lo lean directamente de esta página con todo y fondo musical y marco relajante:

http://www.amorpostales.com/LAS-COSAS.html

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